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3 pasos para un buen mantenimiento de puertas metálicas


Las puertas metálicas aportan una gran seguridad y versatilidad en comparación con otras de madera o las verjas. No obstante, hay un elemento a tener en cuenta a la hora de pensar en el mantenimiento adecuado de éstas, y es la corrosión.

Principalmente la aparición de óxido se debe a dos motivos:

· Depósitos de sal acumulada, especialmente frecuente en las zonas cercanas al mar.

· Adherencia de carbono a las superficies de las puertas metálicas. Dichos depósitos de carbono provienen directamente de la contaminación del aire.

La mejor manera de evitar estos desperfectos consiste en dedicar nuestro tiempo al mantenimiento, limpiarla periódicamente para garantizar una durabilidad fiable. La periodicidad de esta limpieza depende directamente del grado de exposición que la puerta tenga a los elementos, especialmente hablando de viento y agua. En dicho mantenimiento, aunque parezca rápido y práctico, no recomendamos el uso de productos químicos fuertes, ya que podría dañar la integridad de la puerta y causar graves daños irreparables. Dicho esto, exponemos 3 pasos a seguir para lograr un mantenimiento y mayor durabilidad.

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Pasos de mantenimiento

Limpiar el polvo

Antes de nada, lo importante es limpiar la superficie de obstáculos, y el polvo es el más nocivo. No sólo por el impedimiento en los engranajes, sinó por la posibilidad potencial de que se acumulen restos orgánicos que posteriormente podrían generar hongos, etc. Recomendamos usar un paño o una esponja para evitar rayar la puerta y un jabón neutro por posibles reacciones químicas indeseadas.

Aclarar restos de jabón

Hay que asegurarse de que no quedan vestigios o acumulaciones de jabón, prestar especial atención a posibles rascadas, grietas o imperfecciones. Sobretodo, no se debe usar agua a presión por precaución y buen mantenimiento de la pintura. Secar posteriormente con un paño. Abstengámonos de usar secadores o sopladores ya que los cambios de temperatura bruscos dañan la pintura y la estabilidad del metal, que se dilata y contrae con el calor y el frío.

Encerado

Para asegurar un buen acabado, una vez limpiada la puerta, se podrá proceder a aplicar un encerado de la misma forma que se hace con los vehículos.

En caso de tratarse de puertas metálicas con un deterioro previo, recomendamos sanear la superficie cuidadosamente y volver a pintarla. No hace falta mencionar que según el tipo de puerta, se recomienda usar un tipo de pintura concreta, siempre especificado en el manual pertinente de la propia puerta. En caso de duda, no hay más que ponerse en contacto con nosotros para facilitar la información y orientarle en caso de necesidad.

Los mejores pasos para el encerado consisten en:

· Pasar un cepillo de púas metálicas para eliminar el óxido, escoria o partículas sueltas. Posteriormente debemos retirar los restos sueltos que queden sobre la superficie de manera que quede totalmente plana, lisa y limpia.

· Localizar las soldaduras y apliquemos pintura de galvanizado, preferiblemente a temperaturas frescas, sin calentar.

· Ahora que la superficie está pulida y las soldaduras cubiertas, toca aplicar una imprimación sobre las zonas cepilladas. Posteriormente ya podemos aplicar la pintura recomendada.

De esta forma ya hemos conseguido un saneado de óxido sobre la puerta y una recubierta de pintura que se asemejará al resultado de fábrica. Así conseguiremos que nuestras puertas metálicas cubran nuestras necesidades de manera óptima y siempre manteniendo un rendimiento y una durabilidad especialmente decente. No hay que olvidar que son máquinas, y las máquinas, como todo, siempre requieren unos momentos de cariño con tiempo y dedicación.

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